Inseguridad,
miedo, malo, rompo en llanto, ya no hay llanto, tal vez están unidas mis lágrimas
con mis ideas y carente de razón, todo se esfuma.
Todo
parece tan bueno allá afuera, hay gente, “buena gente” cantando y luces, me
gustan las luces y teatros a media luz, me fascina la media luz, personas desperdiciando
y yo aquí.
Saldré
de mi cuerpo, viajare y aprenderé con mis hijos, enseñare… tengo poco que
enseñar, quiero más y más tengo que aprender.
La
tormenta está aquí, sobre mí, dentro de mí y no hay ganas de desterrarla, el
dolor ese dolor que tanto rechace está aquí incubado en mis entrañitas,
comiendo de mí, comiéndome por mis miedos por mi locura y lo permito, me rendí
ante la ilusión del amor.
Aun
así espero que regrese a mí, que mi maldad vuelva a dormir para que mi dulce,
mi cariño, mi pureza ¿mi pureza? Si, aún aquí también habita y la protejo y me protege,
que mi pureza salga y vivamos hasta morir sin ocultarnos una de la otra. Pero
el mal esta suelto, mezclado con bilis, con sangre que dilata mi sexo y mi
arteria y mi corazón como una bestia dominante la cual no me obliga, sé que soy
eso y soy más, que es parte de mí, lo acepto.
1 comentario:
que esto lo escriba en noviembre y hoy siga latente mucho de ese sentir, me es imposible no sentirme un poco atorada, habra que abrir bien los ojos para poder avanzar ...
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