domingo, 26 de abril de 2015

Distancia.


La lluvia exacta,
el frío, el tiempo, las luces, la nausea, todas las palabras precisas para que tiemble el corazón.

 Y exactamente llore.

No es que no hubiera nada,
al contrario lo había todo
y habitaba en mi como un reloj que marcaba puntual la hora de la nostalgia,
la que te hace chiquito el ser y grande el miedo.
                                                                Tus ojos me quedan lejos.

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